Simplemente Tony
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Simplemente Tony

Vasconcelos, Sergio

Explora la vida y logros de Simplemente Tony, la biografía que revela el corazón y la humildad del ídolo de Peñarol, Sergio Vasconcelos. ¿Te gustaría adentrarte en su historia de triunfos y desafíos? Sumérgete en este emotivo relato lleno de pasión y amistad.

Detalles

ISBN: 9789974956193

Editorial: AGUILAR

Género: Biografía y autobiografía > General

Fecha de edición: 15-09-2011

Sobre esta publicación

Este libro va desde la infancia hasta el momento difícil que vivió el

jugador cuando debió irse de Peñarol. Habla de sus años en E

uropa y su pasaje por Argentina. Transmite lo que piensan muchos de los

compañeros que ha tenido a lo largo de su carrera como fut

bolista, sus amigos y familiares. Y también los que lo adoran desde las

tribunas de los estadios.
"Es un ídolo", "un gran jugador", "un símbolo de Peñarol", "un buen

tipo", "un padre maravilloso", "un gran hijo", "un excelente compañero",

"es Peñarol". Antonio Pacheco es esto para quienes lo idolatran, lo

quieren y lo sienten. Es el deportista, es el hombre, es el hijo, padre

y hermano, y todo eso se resume a simplemente Tony.

Él es un jugador de fútbol, pero todos en su entorno aseguran que tiene

algo especial. Uno de ellos está tan convencido de eso que decidió

mostrarnos lo que no se ve en la cancha. Sergio Vasconcelos transmite en

este libro todo lo que ha sido la vida de Pacheco, los buenos momentos,

sus sueños, alegrías y éxitos. Pero también los tiempos difíciles, de

dolor y tristeza.

Vasconcelos entrevistó al jugador durante horas, y esas reuniones que

comenzaron siendo extrañas e incómodas para el protagonista, por su

humildad y por no sentirse merecedor de un libro, terminaron sien

do encuentros entre dos amigos.

"Perdoname hermano, juro que me sabía todas las respuestas, pero eso

cambió. Yo me quedo con tu imagen en mi corazón. No podré olvidar ese

beso al escudo de la camiseta que te ama y que vos tanto amás, que a mí

me eriza y que a mi [hijo] Pablo Javier emociona y lo hace pararse en el

Centenario y sumarse al coro de ?olé, olé, olé, olé. Tony, Tony?.

Tampoco podré olvidar este tiempo de conocerte, que me ha obligado a

dejar el alma en lo que escribo, a respirar a partir de esto que me

ha dado tanta felicidad, porque sentía que no te podía fallar".

SERGIO VASCONCELOS