Detalles

ISBN: 9789874617392

Editorial: Ediciones INCLUIR

Fecha de edición: 01-05-2024

Sobre esta publicación

Este libro trae la potencia del trabajo conjunto entre Federico Bejarano y Alberto Vázquez, y a su vez, entre ellos y muchas otras personas, organizaciones e instituciones públicas y de gestión social. Es un libro que trae mucho tiempo y trabajo socializado y que, apoyándose en él, produce ideas y propuestas nuevas, que abre a pensar preguntas que podrían parecer obvias, pero que como no se formulan corrientemente en nuestro día a día, correrían el riesgo de pasar desapercibidas: ¿qué tiene que ver la economía social solidaria con la salud, y más específicamente con la salud mental? ¿Por qué importa conocer las orientaciones teóricas de otras economías para construir otra sociedad, otra política de salud, otra perspectiva sobre el aprendizaje? ¿Qué pueden —juntas— las acciones, y las reflexiones sobre las acciones, cuando se las pone a funcionar en el cotidiano presente y además, se las objetiva para analizarlas y comunicarlas?
Estas tres, creemos, son las preguntas que cualquier/a lector/a interesadx podrá empezar a responderse luego de terminar de leer el libro. Quedarán otras preguntas para explorar un poco más… ¿Qué lugar ocupamos, cada uno, cada una, en nuestra responsabilidad por crear, sostener, y también luchar para modificar las políticas públicas vigentes si no acaban de dar respuesta a una vida interconectada entre todas las personas, sin discriminación alguna, de modo que quepamos juntxs todxs los sexos, los géneros, los raros, los locos, los más pretendidamente cuerdos, los trabajadorxs y los artistas, lxs que creamos con las manos y los que creemos con la mente? Preguntas, éstas, de corte filosófico, como muchos de los apartados de este libro, pero que, a la vez, sostienen un pie en la cotidiana, en lo que diariamente nos desafía e interroga.
Bejarano viene construyendo hace 30 años, día tras día y desde la trinchera una experiencia señera en el sector de las cooperativas de inclusión socio-laboral en la Argentina: la cooperativa La Huella, una carpintería en el corazón del Hospital Borda que permitió cuestionar el instituido manicomial desde adentro. Una fuerte acción instituyente propone nuevas formas de organización horizontal, precisamente en un territorio que podría considerarse una de las instituciones más difíciles de ser atravesadas por una lógica no jerárquica. Esa experiencia, que ha marcado su cotidiano durante gran parte de la vida de nuestro autor, no ha sido fácil pero su innegable riqueza le ha permitido reflexionar sobre cómo lograr el equilibrio entre lo deseable y lo posible.
En estos treinta años fue sumando, y a la vez socializando, experiencia y herramientas, que en este volumen se propone volver a compartir con operadorxs, coordinadorxs, facilitadorxs de emprendimientos socio-laborales, como si fueran cartas escritas desde el otro lado del mundo. Herramientas que permiten sostener una posición y correr la frontera cada vez un poquito más. Empujar los límites de lo que es posible hoy y convertir la escena en otra, donde continuemos ampliando el acceso a derechos y logrando sostener una mirada y acción con y sobre las diferencias, de forma tal que no se transformen en desigualdad sino que actúen sinérgicamente para darnos lugar. Esa posición de generar herramientas, socializarlas, ponerlas a funcionar para ampliar las posibilidades, fue permitiendo a Federico, junto a su compañera Mariana y muchxs otrxs más, impulsar, promover, reunir, fogonear —tal como a veces le gusta decir— la construcción de una Red que permita sumar fuerzas: la Red de Cooperativas Sociales.
Alberto Vázquez a su vez ha transitado una larga experiencia como médico sanitarista, desarrollando proyectos de salud comunitaria en el conurbano bonaerense, a través de los cuales pudo contrastar ideas sobre la organización de los sistemas de salud con las realidades de los territorios y con las prácticas concretas de diversos dispositivos de atención. Esto le permitió generar un pensamiento profundo, cuestionador, certero acerca de cómo deberían ser las políticas públicas de prevención de la salud, de base comunitaria, y en particular –en este caso– para la atención de los padecimientos subjetivos. Su práctica profesional se combina, además, con una capacidad conceptual, política y de construcción institucional, que le fue permitiendo crear organizaciones nuevas, o directamente modificar la organización dentro de algunas instituciones.
Asimismo, su formación como médico, investigador, pensador, le ha permitido continuar pensando sobre las preguntas que pican, esas que es necesario formularnos: ¿cómo se está haciendo efectiva la política pública en los territorios? ¿Por qué las normativas, leyes, acuerdos institucionales parecen traccionar —a veces— casi contra los derechos de las personas a quienes deben favorecer? ¿Quiénes, en lugares concretos, están moviendo el amperímetro al respecto, y cómo podemos aliarnos, generar propuestas, presentar proyectos y alcanzar algún nivel de articulación posible para ensanchar la capacidad de acción?
El libro se divide en tres partes, de las cuales la primera introduce los conceptos centrales que vinculan Salud Mental y Economía Social y Solidaria. Así el primer capítulo presenta el modo en que se dio el encuentro entre ambos campos de práctica, algunas definiciones generales acerca del tipo de organizaciones que integran este último sector y un análisis de las condiciones de oferta y demanda que permiten a estas organizaciones lograr sustentabilidad. En el segundo capítulo se analiza el mismo fenómeno ,pero desde la lógica del sistema de Salud Mental, a través de caracterizar los distintos dispositivos previstos para la inclusión sociolaboral de las personas con padecimientos subjetivos y las diferentes tensiones que se generan en la práctica cuando estos se ponen en acción. En el Capítulo 3 se aborda la figura del/la Coordinador/a, los desafíos que debe enfrentar, los modos en que estos desafíos afectan su subjetividad y cómo el hecho de que estos dispositivos presentan una novedad a los sistemas ya establecidos de atención y de control les plantea una necesaria posición de resistencia creativa para poder resolver en el día a día los acontecimientos que se van sucediendo en una multidimensionalidad difícil de contener; para esto se pone la experiencia de La Huella bajo análisis. A continuación, el Capítulo 4 se ocupa de la dimensión jurídica, importante para poder desarrollar empresas sociales con cierta autonomía en relación a las instituciones de salud, para lo cual diferencia a las cooperativas de servicios tradicionales (de créditos, servicios públicos, seguros, vivienda) de las cooperativas de trabajo y define con mayor precisión dentro del universo de estas últimas a las cooperativas sociales. Para finalizar esta primera parte, en el Capítulo 5 los autores plantean la ineludible cuestión de género que atraviesa hoy a cualquier organización proponiendo incorporar esta perspectiva al organizar los sistemas productivos, pero también la administración y gestión y la toma de decisiones en las cooperativas como instituciones.
La segunda parte del libro se presenta como una serie de Guías prácticas (Capítulos 6 a 9), que van proponiendo herramientas para abordar cuatro etapas del trabajo de la Coordinación:
• el análisis del contexto de base, con cuatro dimensiones a tomar en cuenta, que permitirá definir el tipo de actividad y productos o servicios que la cooperativa social brindará;
• los primeros pasos que se deberán dar para transformar la idea en un proyecto productivo concreto, en particular la búsqueda y gestión de recursos y sistemas de apoyo, las formas de garantizar la calidad, las características del espacio de trabajo y la definición de metas claras y posibles de conseguir);
• la puesta en marcha de la organización, incluyendo la creación del dispositivo de toma de decisiones (la asamblea), la definición de roles en la organización de la producción, el diseño de la identidad visual del grupo y de la cooperativa, el modo de resolver la comunicación interna y externa y de registrar los avances que se logren; por último, una serie de recomendaciones y dispositivos en los que puede apoyarse la subjetividad del Coordinador para lograr un andamiaje que permita mantener su figura de sostén del emprendimiento, al menos hasta que el mismo adquiera cierta estabilidad. En la última parte de esta cuarta guía, los autores incluyen el Anexo I de la Resolución 715 de 2019 de la DNSMA donde se describen las pautas para la organización y funcionamiento de dispositivos de Salud Mental, que puede ser utilizada como herramienta de trabajo, ya que da un marco jurídico a esa tarea.
La última parte del libro, así como los Anexos, pasan del espacio del emprendimiento al espacio de la Red de Cooperativas Sociales como organización de segundo grado. Se presenta el proceso de organización de esta Red, sus objetivos, sus integrantes, algunas observaciones que pueden obtenerse al analizar una muestra de 13 dispositivos que integran la red, el documento fundacional de la Red y aportes enviados por cinco de estos dispositivos para acompañar esta publicación, cada uno con estilos diferentes y describiendo situaciones y tensiones específicas, que permiten aprehender el universo de problemas que enfrentan y logros que consiguen.
Esta suma de informaciones y recursos hace que este libro sea especialmente recomendable para aquellos que quieran sumergirse en el desafío que implica asumir la función Coordinación: f(C) como la denominan los autores. Desde nuestro trabajo con distintas organizaciones auto-gestionadas en ámbitos del trabajo, la agricultura familiar, la cultura, la educación y el acceso a derechos, creemos además que las cooperativas sociales, por contar con profesionales provenientes de la psicología social, la psicología institucional, la terapia ocupacional, el trabajo social y otras disciplinas afines, tienen mucho que aportar a la reflexión y la práctica cotidiana del resto de las organizaciones auto-gestionadas, para lograr que en ellas también se resguarde la salud mental de sus integrantes y de quienes eventualmente asumen esta función de coordinación, elemento clave para promover y lograr la dispersión del poder.