El Premio Aena 2026 junta a Vila-Matas, Schweblin y Nona Fernández — y eso dice algo

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Dani Carrasco
· 3 min de lectura

Espera. Para. Léelo de nuevo: Enrique Vila-Matas, Héctor Abad Faciolince, Nona Fernández, Giralt Torrente y Samanta Schweblin. Esos son los finalistas del Premio Aena 2026. Juntos. En la misma lista.

¿Qué tienen en común estas personas? Aparte de escribir de maravilla, quiero decir. Están en extremos opuestos del mapa: Vila-Matas lleva décadas siendo el gran escritor de escritores en España, ese autor que cita a Thomas Bernhard como quien cita a su vecino. Abad Faciolince escribió uno de los libros más dolorosos y necesarios de la literatura colombiana reciente. Nona Fernández construye mundos donde la memoria de la dictadura chilena se mezcla con el pop y el terror de manera que desafía cualquier categoría. Schweblin es, sin más, una de las grandes voces del weird latinoamericano. Y Giralt Torrente hace esa cosa difícilísima de escribir sobre la vida cotidiana como si fuera urgente.

Un premio que pone estas cinco obras en el mismo escaparate está diciendo algo sobre el estado de la literatura en español: que es más interesante, más diversa y más transatlántica de lo que ciertos sectores de la crítica quieren admitir. No es un premio de género ni de generación. Es un premio de algo más difuso pero más real: de escritura que importa.

La pregunta que me hago siempre en estas listas no es quién va a ganar. Es: ¿qué conversación están teniendo entre sí estos libros? Porque si los pones en una misma habitación —metafóricamente— y los dejas hablar, apostaría a que hablan de trauma, de memoria, de cómo el lenguaje puede o no puede contener lo que nos ha pasado. Eso no es coincidencia. Es el espíritu de una época. ¿No lo crees tú también?