Lyndal Roper gana el Premio Holberg 2026 por su erudición 'extraordinariamente original'

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Sigrid Nørgaard
· 3 min de lectura

Mi padre tenía un ejemplar de Witch Craze de Roper en su estantería durante años: uno de esos libros que llegan a casa y se quedan, no porque sean cómodos sino porque se niegan a dejarte apartar la vista. Lo leí siendo estudiante y sentí esa incomodidad particular de encontrarse con una historiadora que se toma lo irracional en serio sin fingir que era racional desde el principio.

El Premio Holberg, que se concede anualmente a un estudioso de las humanidades o las ciencias sociales, ha recaído este año en Lyndal Roper, descrita por el comité de selección como una investigadora "extraordinariamente original" cuya obra ha redefinido nuestra comprensión de la Reforma, la brujería y la vida psíquica de la Europa moderna temprana.

Roper, que ocupa una cátedra en Oxford, ha dedicado su carrera a insistir en las dimensiones corporales, emocionales e inconscientes de la experiencia histórica. Su biografía de Martín Lutero, publicada en 2016, fue notable en parte por lo que se atrevía a especular: no solo qué hizo Lutero, sino qué le impulsaba, qué temía, qué significaba su cuerpo para él y para sus seguidores.

El Holberg, dotado con cerca de 700.000 euros, lleva el nombre del dramaturgo noruego Ludvig Holberg y se considera a veces el Nobel de las humanidades. La pregunta que deja abierta la obra de Roper —cuánto del pasado es irracional, y qué significa tomarse esa irracionalidad en serio como historia— seguirá debatiéndose durante mucho tiempo.

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