Lacras de entresiglo
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Lacras de entresiglo

Laura Uzcátegui Moncada

Explora Lacras de entresiglo de Laura Uzcátegui Moncada y adéntrate en el decadentismo hispanoamericano y sus exploraciones sobre la sexualidad y las patologías del siglo XIX. ¿Listo para entender estas historias desde una perspectiva crítica y literaria? Sumérgete en su mundo.

Detalles

ISBN: 9789876998956

Editorial: EDUVIM

Género: Crítica literaria, Crítica literaria > Europa > Español y portugués, Crítica literaria > Europa

Fecha de edición: 14-03-2025

Sobre esta publicación

“Lacras de entresiglo” vuelve la cara hacia el decadentismo hispanoamericano para leer sus textos en clave figurativa y entender cómo se articulan las patologías sexuales por medio de la construcción de un sujeto neurasténico, en el contexto del auge industrial y republicano occidental. Al hacer el recuento de las parafilias abordadas por el decadentismo literario hispanoamericano, entre ellas: satirismo, ninfomanía, onanismo, misticismo, hierofilia, anofelorastia, ascetismo, neurosis, hiperestesia, pedofilia, sodomía, frotismo, sadismo, harpaxofilia, masoquismo, somnofilia, agalmatofilia, fetichismo, voyerismo, androginia, zoofilia, zoomorfismo, necrofilia… el lector actual podría pensar que se encuentra frente a una ventana de pornhube del siglo XIX o una suerte de literatura gore vintage. Pero, en realidad, el decadentismo, al hacer suyo el tema de las parafilias sexuales aborda “aquello que replantea al ser dentro de la conciencia” (Bataille, 1960: 11) y se apropia de un contenido que solo había sido tratado por el discurso científico y jurídico.
A pesar de que la sexualidad se había convertido en un asunto de Estado, abierta y obsesivamente discutido desde el púlpito de la medicina, la literatura subvierte la prohibición del “saber demasiado” al adentrase sin autorización en un campo ajeno, al construir historias que retozan en la línea de la sexualidad fluida y, sobre todo, al no fijar una posición moral de enunciación frente a lo que se narra. Precisamente, el título “decadentismo” que agrupa estas producciones antológicas viene de allí, del rechazo general del público ilustrado hacia una literatura inconcebible, degradante y morbosa, dirá Max Nordau, que se satisface en cultivar sus “instintos malsanos con el puñal del asesino o la bomba del dinamitero, en vez de satisfacerlos con la pluma y el pincel”.