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Arthur Sze renueva su mandato como Poeta Laureado: palabras que tienden puentes

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Valentina Ríos
· 3 min de lectura
Arthur Sze renueva su mandato como Poeta Laureado: palabras que tienden puentes

Hay un tipo de poeta que no escribe desde un centro sino desde el cruce de caminos. Arthur Sze es uno de ellos: chino-americano, criado en Nueva York, arraigado en Nuevo México desde hace décadas, y ahora, de nuevo, Poeta Laureado de los Estados Unidos. La Biblioteca del Congreso anunció esta semana su segundo mandato consecutivo, y la noticia llega en abril —el mes de la poesía— como si el calendario también tuviera sentido del drama.

Sze es autor de colecciones que construyen mundos: Archipelago, Compass Rose, Sight Lines. Ha ganado el Premio Nacional del Libro y el Ruth Lilly Poetry Prize, pero lo que me importa de él no son los galardones —que representan décadas de trabajo silencioso—, sino esa obsesión que atraviesa toda su obra: la traducción como forma de conocimiento. En su proyecto "Words Bridging Worlds", que continuará durante este segundo mandato con una gira nacional de lecturas y talleres, Sze trata la traducción no como un problema técnico sino como una práctica de empatía radical. Comprender un poema en otra lengua es, de algún modo, aceptar que el mundo tiene más texturas de las que tu idioma natal puede nombrar.

Supo ser el primer Poeta Laureado de Santa Fe, Nuevo México. No es un dato menor: Nuevo México es un estado donde el español, el inglés y las lenguas indígenas coexisten desde hace siglos, donde la frontera no es una línea en el mapa sino una condición del habitar. Sze creció con el chino de su familia y el inglés de su educación, y convirtió esa tensión en una poética. Sus poemas no hablan de la experiencia inmigrante como si fuera una herida; hablan de la multiplicidad como una riqueza.

Cuando leo a un poeta que ha convertido el cruce de culturas en su materia prima, pienso inevitablemente en lo que la literatura latinoamericana lleva haciendo desde siempre: García Márquez mezclando la oralidad del Caribe con el rigor del realismo europeo, Borges convirtiendo la Buenos Aires porteña en un laberinto universal. La poesía de Sze tiene algo de esa ambición: construir, desde lo local y lo heredado, algo que pueda hablar a cualquiera que alguna vez haya vivido entre dos idiomas, entre dos mundos.

El Bibliotecario en funciones Robert Randolph Newlen lo describió como alguien que "abre el mundo de la poesía dándonos una vista única de su proceso de escritura y traducción". Eso es exactamente lo que los buenos poetas hacen: no solo nos dan poemas sino una manera de mirar. Este abril, busca a Arthur Sze. Empieza por cualquier página. No importa si sus referencias son tuyas —las texturas del poema te llegarán igual.