Ben Lerner escribe sobre escribir (y esta vez se llama Transcription)
Pregunta honesta: ¿cuántas novelas sobre escribir una novela necesitamos? La respuesta, como con casi todo en literatura, depende de quién escribe. Si es Ben Lerner, al parecer, necesitamos al menos una más.
Transcription (FSG), publicada esta semana, es la tercera novela de Lerner —después de Leaving the Atocha Station y The Topeka School— y sigue la línea: metaficción de precisión quirúrgica, un narrador que examina el lenguaje mientras lo usa, la pregunta de si el arte puede capturar la experiencia o solo deja huellas de lo que se perdió. Básicamente, Transcription es una novela sobre la imposibilidad de trascribir algo sin ya haberlo transformado.
Eso suena a trabalenguas filosófico, pero Lerner tiene el don de hacer que esas trampas cognitivas se sientan urgentes. No abstractas. Urgentes. Como cuando Borges en El Aleph mete el universo entero en una esfera del tamaño de una pelota de ping-pong y de alguna manera logras creerle: el problema no es la premisa, el problema es lo que hace con ella.
Lo que Lerner hace con la memoria en Transcription es, según los primeros lectores, desmantelarla capa por capa. No la memoria heroica de los grandes trauma-narratives, sino la memoria cotidiana y traicionera: los recuerdos que creemos tener sobre quiénes éramos, lo que dijimos, lo que quisimos decir. El lenguaje como sistema de archivo que siempre llega tarde a los hechos.
¿Es esto para todo el mundo? No. ¿Importa eso? Tampoco. La ficción experimental no tiene obligación de ser accesible —tiene obligación de ser honesta con lo que intenta hacer— y Lerner es honesto hasta el delirio. Lo que tiene de irritante lo tiene también de necesario: alguien tiene que hacer esas preguntas incómodas sobre si la escritura es representación, copia, traición o todo lo anterior simultáneamente.
Si ya leíste sus novelas anteriores, sabes a qué te metes. Si no, quizás empieza por Leaving the Atocha Station, que tiene el mismo ADN y está ambientada en Madrid —un regalo si vivís aquí y queréis ver vuestra ciudad vista desde afuera. Después, con Transcription, se te puede ir la mañana completa.
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