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Cien años de Jaime Sabines: el poeta que no necesitó permiso para romperte el corazón

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Dani Carrasco
· 3 min de lectura
Cien años de Jaime Sabines: el poeta que no necesitó permiso para romperte el corazón

Hay poetas que piden que los estudies. Que te sientes, que subrayes, que consultes el diccionario. Y luego está Jaime Sabines, que simplemente te agarra del cuello y te dice: esto es lo que se siente estar vivo, y duele, y es hermoso, y no voy a pedirte disculpas por ello.

El 25 de marzo se cumplieron cien años de su nacimiento en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Cien años. La cifra suena solemne, institucional, de esas que vienen con actos en la Cámara de Diputados y discursos del Instituto Cervantes. Y sí, todo eso ocurrió — Luis García Montero habló de cómo la poesía transita del "yo" al "nosotros", de cómo la mejor política tiene razón poética. Pero lo verdaderamente salvaje del centenario de Sabines es que sus versos siguen funcionando exactamente igual que hace medio siglo: como un puñetazo amable en el estómago.

¿Cuántos poetas pueden presumir que la gente los recita en las fiestas? No en lecturas solemnes, no en anfiteatros con programas impresos — en las fiestas, con una cerveza en la mano, a las tres de la mañana. "Los amorosos" se ha convertido en algo que trasciende la literatura: es un código compartido, un tatuaje verbal que medio continente lleva inscrito sin habérselo propuesto. Abre Poesía amorosa y ahí está, tan fresco como el primer día, tan incómodo como siempre.

Lo que me fascina de Sabines — y lo que creo que explica su longevidad — es que nunca fue un poeta "profesional" en el sentido en que la academia entiende la palabra. Fue diputado. Fue comerciante. Vendió telas. Y entre todo eso, escribió Horal y Tarumba, dos libros que renovaron la poesía en español sin necesidad de manifiestos ni escuelas. No había pose. Había necesidad. Y esa diferencia se nota en cada línea.

Ahora viene la parte que me tiene con los nervios de punta: su hija Judith Sabines, junto con el ensayista Marco Antonio Campos, prepara la publicación de Poemas rescatados, un manuscrito inédito con textos escritos entre 1948 y 1968. Veinte años de poemas desconocidos de Sabines. Déjame repetirlo: poemas que nadie ha leído de un poeta que cien millones de personas citan de memoria. Si esto no te eriza la piel, necesitamos hablar.

En un momento en que la poesía a veces parece un deporte de élite — quién publica en qué revista, quién ganó qué beca, quién fue a qué residencia —, Sabines nos recuerda algo brutal: que los versos nacen de la vida vivida a pelo, sin red, sin coartada intelectual. Como su contemporáneo Octavio Paz, transformó el español desde dentro, pero donde Paz construía laberintos de cristal, Sabines levantaba paredes de adobe con las manos desnudas.