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Ocho cuentos que el miedo quería enterrar: los inéditos de Chaves Nogales

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Dani Carrasco
· 3 min de lectura
Ocho cuentos que el miedo quería enterrar: los inéditos de Chaves Nogales
Hablemos de Manuel Chaves Nogales: periodista, exiliado, hombre que se fue de España porque la guerra lo había enfermado de todos los bandos. Escribió A sangre y fuego en 1937 desde París, mientras el país se desangraba, y lo hizo con una lucidez que todavía incomoda porque no aplaudía a nadie. Ni a los fascistas, ni a los stalinistas, ni a los republicanos que también cometían atrocidades. Era una posición incómoda entonces y sigue siéndolo ahora. Ahora, Editorial Renacimiento publica Guerra total el próximo 18 de mayo: un libro con diez relatos sobre la guerra, ocho de los cuales no habían visto la luz nunca. Con ilustraciones de Josep Bartolí, artista catalán que también conoció el exilio y los campos de internamiento franceses. Dos exiliados, dos formas de contarlo. Un libro que habría que leer como un solo objeto. Pregunta directa: ¿qué significa que estos cuentos hayan sobrevivido noventa años sin publicarse? No es negligencia editorial. La historia de la literatura en España es también una historia de lo que no pudo publicarse, de los archivos dispersos por el exilio, de los documentos que viajaron en maletas a México, a Francia, a Argentina. Los inéditos de Chaves Nogales no son una rareza: son una consecuencia lógica de lo que fue el franquismo para la memoria literaria. Los ocho cuentos nuevos continúan la línea de A sangre y fuego: intrahistoria de la guerra, personajes que no son héroes ni villanos sino personas atrapadas en algo más grande que ellas. Chaves Nogales era periodista antes que escritor, pero sus cuentos tienen esa densidad extraña de quien sabe que el dato y la emoción no son opuestos. Que un testimonio puede ser también una obra de arte. Algo que me parece importante decir: Chaves Nogales lleva años resucitando. Ha pasado de ser un nombre en los márgenes de la historiografía a ocupar estantes enteros en librerías que no existían cuando él murió (1944, en Londres, sin haber podido volver). A sangre y fuego se reedita constantemente. Sus crónicas sobre el ascenso del nazismo y el fascismo europeo se leen hoy como advertencias que no supimos escuchar. El hecho de que ahora aparezcan ocho cuentos nuevos dice algo sobre cómo la historia literaria no es lineal: a veces los mejores textos llegan tarde. Josep Bartolí merecería su propio artículo. Pintor, dibujante, superviviente de los campos de internamiento de Argelès-sur-Mer, deportado al campo de Mauthausen. Sus ilustraciones para Guerra total no son decoración: son otra forma de testigo, paralela a la de Chaves Nogales. El 18 de mayo es dentro de poco. Anota la fecha.