Florence Pugh es Cathy Ames: la villana más temida de Steinbeck llega a Netflix
Hay novelas que uno no se atreve a adaptar. Al este del Edén, de John Steinbeck, siempre me ha parecido una de esas: demasiado grande, demasiado ambiciosa, demasiado cargada del peso de la tierra y del Génesis. La primera vez que la leí tardé semanas en recuperarme del final. No porque fuera trágico —lo es, de cierta manera— sino porque me dejó con la pregunta más incómoda de la literatura americana: ¿puede alguien elegir ser bueno?
Pues bien. Netflix ha decidido que sí se puede adaptar. Y lo va a hacer Zoe Kazan.
El primer tráiler lleva semanas circulando y el mundo literario está dividido. Florence Pugh interpreta a Cathy Ames, el personaje femenino más oscuro que Steinbeck jamás concibió: manipuladora, sin conciencia, imposible de redimir según la novela. Pero Kazan —nieta del Elia Kazan que dirigió la adaptación de 1955 con James Dean— no tiene intención de quedarse con la versión del mal puro. La descripción oficial de Netflix promete una nueva mirada sobre su inolvidable antihéroe, Cathy Ames. Antihéroe. No villana. Eso lo cambia todo.
El reparto es tentador: Christopher Abbott, Mike Faist, Joseph Zada y Joe Anders completan las familias Trask y Hamilton en California, ese paisaje bíblico y agrario que Steinbeck convirtió en territorio moral. La familia no es solo un tema en su obra: es la arena donde se combaten la herencia y la libertad, Caín y Abel reencarnados una y otra vez en las llanuras del Salinas.
Lo que me emociona e inquieta a la vez es la figura de Zoe Kazan al frente de este proyecto. Actriz y guionista conocida por trabajar materiales difíciles con delicadeza y sin condescendencia, su apuesta por Cathy como antihéroe —no como monstruo— sugiere una lectura feminista de Steinbeck que era hora de que alguien hiciera. Cathy siempre fue demasiado fácil de odiar. Kazan parece querer hacernos preguntar: ¿qué convierte a una mujer en ese tipo de persona? ¿El mundo que la rodea, o algo que viene desde adentro?
La miniserie se espera para el otoño de 2026. Mientras tanto, tengo excusa para releer Las uvas de la ira —esa otra gran historia californiana de Steinbeck, donde la tierra no es paraíso sino condena— y preguntarme si la pantalla le hará justicia esta vez. Hay razones para el optimismo. Y para el miedo.
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