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Seis libros sin fronteras: los finalistas del Booker Internacional 2026

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Valentina Ríos
· 3 min de lectura
Seis libros sin fronteras: los finalistas del Booker Internacional 2026

La primera vez que leí a José Saramago, lo hice en español. Luego supe que él había escrito en portugués, que alguien había tendido un puente entre su mundo y el mío, y que ese puente también tenía nombre y apellido. Desde entonces aprendí a buscar al traductor en la portada con la misma avidez con que busco al autor. El Premio Booker Internacional —que el próximo martes 19 de mayo anuncia su ganador en el Tate Modern de Londres— es el único gran galardón anglosajón que divide el dinero del premio entre el autor y su traductor. Por eso, entre todos los premios literarios que existen, es el que más me importa.

Este año la lista corta tiene seis libros y una proporción que se siente como una declaración: cinco de los seis autores son mujeres. Cuatro de los seis traductores también. Eso no es un dato menor: es una imagen del presente de la literatura mundial, de quiénes están escribiendo y quiénes están haciendo el trabajo invisible de hacer viajar esas historias de un idioma al otro.

Entre los finalistas está El director, de Daniel Kehlmann, traducida del alemán por Ross Benjamin: el retrato de un cineasta de época nazi que pone su arte al servicio de la propaganda. Es la pregunta que el arte siempre le ha hecho al poder, la misma de siempre: ¿cuánto cuesta seguir siendo artista bajo un régimen que te necesita? También está The Witch, de Marie NDiaye —una de las voces más singulares de la literatura francesa contemporánea, cuya prosa tiene siempre algo de fiebre quieta— y Taiwan Travelogue, de Yáng Shuāng-zǐ, que llega desde el mandarín y reescribe la memoria colonial desde una perspectiva extrañamente íntima.

Y luego está Ana Paula Maia. Brasileña. Con On Earth As It Is Beneath, traducida del portugués por Padma Viswanathan. Que una escritora latinoamericana esté en la lista corta del Booker Internacional es todavía, en 2026, una noticia que me hace querer soltar el libro que tengo en las manos y buscar el de ella de inmediato. El Booker Internacional ha tenido en los últimos años un ojo particularmente abierto: el año pasado Bajo el ojo del gran pájaro, de Hiromi Kawakami, llegó a la final con esa belleza quieta que la caracteriza; y antes, Peces, de Eva Baltasar, que era la clase de novela que te hace querer llamar a alguien a las dos de la madrugada para decirle simplemente: lee esto.

El martes 19 de mayo sabremos quién gana. Mientras tanto, la lista ya es en sí misma un mapa de lecturas. Un itinerario hecho de seis voces distintas que cruzaron idiomas sin perder nada esencial. Tómala como tal.

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