El último viaje de Renton: Irvine Welsh regresa con 'Men in Love'
Hay libros que se quedan contigo como una cicatriz que no elegiste: no los pediste, pero están ahí, y definen algo en ti. Trainspotting fue eso para toda una generación. La primera vez que lo leí tenía diecinueve años, una edición prestada que olía a humedad y tabaco, y entendí que la literatura podía ser brutalmente honesta sin por ello dejar de ser literatura. Irvine Welsh creó con Renton, Sick Boy y el resto de la pandilla de Leith algo que pocos escritores logran: personajes que no son simpáticos, que cometen errores imperdonables, y que sin embargo no puedes soltar.
Treinta y tres años después de ese debut que sacudió el mundo editorial anglosajón, Welsh regresa a esos mismos personajes con Men in Love (Pegasus, julio 2026), y lo hace en un momento radicalmente distinto: sus protagonistas ya no son chicos al margen del sistema sino hombres que tienen que decidir qué van a hacer con el resto de sus vidas. Renton escapa —como siempre, como si la huida fuera su vocación— esta vez hacia Ámsterdam, donde persigue una relación con Monique, una mujer poliamorosa, mientras intenta hacerse un hueco en el negocio de la vida nocturna. Sick Boy, entretanto, trepa por la escala social londinense: se ha comprometido con Amanda, hija de familia adinerada, sin revelarle que trabaja en el cine adulto. Todo el libro desemboca en la boda de Sick Boy, que se convierte en el tipo de caos que cualquier lector fiel de Welsh ya anticipa con una mezcla de horror y regocijo.
Lo que Welsh hace mejor que casi nadie es mostrar cómo los hombres que no aprendieron a querer en su juventud siguen sin saber hacerlo cuando deberían ser adultos. Sus personajes no se redimen: se examinan, con humor negrísimo, y a veces se repiten. Welsh ha explicado que Renton y Sick Boy son sus «tipos de confianza», a quienes vuelve porque aún no terminan de revelarse. Men in Love llega después del precuela Skagboys (2012) y la secuela Dead Men's Trousers (2018), completando una saga que lleva décadas explorando qué significa —o qué no significa— crecer en Escocia.
El título funciona como una provocación deliberada. Hombres enamorados. Welsh no es conocido por sus retratos tiernos del romance, así que poner esa palabra en la portada es casi una pregunta retórica: ¿qué ocurre cuando los personajes más desastrosamente humanos de la literatura británica contemporánea se enfrentan no a la heroína ni al crimen sino a algo tan improbable como el amor? La respuesta, me temo —y me alegra temerlo—, será tan incómoda como sus mejores páginas.
Si quieres entrar en este universo o prepararte para el regreso, existe una puerta de entrada que pocos conocen: Dios nos golpea a todos, de Poe Ballantine, una novela que se mueve exactamente en la intersección entre El guardián entre el centeno y Trainspotting. Y para los que quieran escuchar a Welsh desde otro ángulo, su introducción a la edición del 25 aniversario de Confesiones de un chef de Anthony Bourdain revela lo que dos escritores de clase trabajadora pueden tener en común. Men in Love llega en julio. Lee primero estas dos.