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Kiran Desai vuelve después de veinte años con la novela que te rompe por dentro

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Valentina Ríos
· 3 min de lectura
Kiran Desai vuelve después de veinte años con la novela que te rompe por dentro

Hay libros que se quedan pegados a las palmas de las manos. Durante años cargué conmigo El legado de la pérdida de Kiran Desai —esa novela que nació a la sombra del Himalaya, entre una vejez amargada y una juventud desplazada, entre el frío del norte de la India y el calor ansioso de Nueva York. La leí en un tren a Medellín y la terminé en otro de vuelta a Barcelona, y en ningún momento pude soltarla. Era 2007 y Desai acababa de ganar el Man Booker Prize. Tenía veinticinco años.

Luego vino el silencio.

Veinte años es mucho tiempo para esperar una segunda novela. Más que suficiente para convencerte de que ya no vendrá nada. Para empezar a creer, con esa resignación dulce que cultivan los lectores, que esa primera entrega era todo lo que teníamos. Y entonces, sin aviso, sin campaña, casi de sopetón: La soledad de Sonia y Sunny llega al mundo. Kiran Desai vuelve.

Lo que el libro promete —y cumple, dicen los que ya la tienen entre las manos— es una historia de amor desbordante, de esas que no se dejan reducir a sentimentalismo. Sonia y Sunny son dos personas atrapadas en la imposibilidad de estar juntas y en la imposibilidad de no estarlo. El nuevo trabajo de Desai conserva su precisión clínica para diseccionar el dolor y añade algo más oscuro: la conciencia de que la soledad no siempre se cura con compañía. A veces, al contrario.

La novela ya está en boca de todo el mundo literario. Finalista del Man Booker Prize 2026, ha aparecido en prácticamente todas las listas de los mejores libros del año antes de que el año haya terminado. Es el tipo de historia que no deja indiferente a ningún jurado, pero tampoco a ningún lector que haya sobrevivido a algún amor complicado —que, seamos honestos, somos todos.

Pienso en lo que significa una segunda novela después de tanto tiempo. Elena Ferrante tardó años entre libros y cada vez que volvía traía consigo algo más feroz que lo anterior. Clarice Lispector siempre escribió como si fuera la última vez. Desai pertenece a esa estirpe de escritoras que no publican para estar presentes sino para decir algo que no pueden callarse más. Ese silencio de dos décadas no fue indolencia: fue gestación.

Hay algo que me emociona en particular de este regreso: que La soledad de Sonia y Sunny sea, según quienes la han leído, una novela de amor que no teme el dolor. Que no intenta consolar. Que se sienta en el borde de la herida y te mira fijamente. Eso es exactamente lo que El legado de la pérdida hizo veinte años atrás, y es lo que distingue a Kiran Desai de casi todo lo que se publica hoy: que cada palabra parece necesaria, y que el libro entero, cuando lo terminas, se siente como una pérdida propia.

Léela. Léela antes de que todo el mundo te cuente el final.