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El Festival de Los Ángeles premia a Bryan Washington y corona a Amy Tan: una noche para los libros buenos

V
Valentina Ríos
· 3 min de lectura
El Festival de Los Ángeles premia a Bryan Washington y corona a Amy Tan: una noche para los libros buenos

Hay premios que te recuerdan por qué vale la pena seguir leyendo. Los del Los Angeles Times, que se entregaron el viernes por la noche en el Bovard Auditorium de la USC —antesala del Festival of Books, ese fin de semana en que la ciudad del cine se convierte en la ciudad de los libros— fueron exactamente eso.

El galardón de ficción fue para Bryan Washington por Palaver, su segunda novela. Washington ya había llegado como finalista al National Book Award con este mismo libro, así que el premio del L.A. Times no es una revelación sino una confirmación: este hombre escribe de una manera que permanece. Texano, treintañero, Washington lleva años construyendo un mundo literario propio a partir de las vidas de personas que no suelen verse en las portadas —familias inmigrantes, barrios de Houston, cuerpos queer que se quieren con torpeza y con furia. Palaver es conversación, en el sentido más profundo de la palabra: el tipo de habla que transforma a los que participan en ella.

Lo que me dejó sin palabras, sin embargo, fue la otra noticia: Amy Tan recibió el Robert Kirsch Award, el reconocimiento de trayectoria del festival. Tan publicó The Joy Luck Club en 1989 y desde entonces se ha convertido en una de esas escritoras que viven en la memoria lectora de manera casi involuntaria. Escribe sobre madres e hijas chino-americanas, sobre los silencios que se acumulan entre generaciones, sobre las historias que heredamos y las que elegimos. Que Los Ángeles —su ciudad— la reconozca formalmente es un abrazo que llegó, pero llegó.

El palmarés completo fue generoso y múltiple: Karen Hao ganó en ciencia y tecnología por Empire of AI, su investigación sobre Sam Altman y OpenAI; Bench Ansfield se llevó historia por Born in Flames, sobre los incendios provocados y la especulación inmobiliaria urbana; Megan Abbott triunfó en misterio con El Dorado Drive; Allison Benis White ganó en poesía con A Magnificent Loneliness; y el debut de Justin Haynes, Ibis, se alzó con el Art Seidenbaum Award para primera ficción. También ganaron Trung Le Nguyen (juvenil), Ekow Eshun (biografía), Brian Goldstone (interés general), Silvia Park (ficción especulativa) y la organización We Need Diverse Books, que recibió el premio Innovadora.

Lo que me parece hermoso de esta lista es que no es homogénea: nonfiction urgente junto a poesía introspectiva, novela de misterio junto a debut literario. Los premios del L.A. Times llevan desde 1980 sin pretender que existe una sola manera de hacer literatura en inglés. El viernes lo volvieron a demostrar. Busca Palaver de Bryan Washington. Y si todavía no has leído a Amy Tan, empieza esta semana.