Ir al contenido principal

Los Lambda de 2026: cuando la literatura queer defiende su lugar en el mundo

V
Valentina Ríos
· 3 min de lectura
Los Lambda de 2026: cuando la literatura queer defiende su lugar en el mundo

Recuerdo la primera vez que leí a una escritora que nombraba su cuerpo sin disculparse. Era una edición barata, el lomo partido, las páginas con esa textura que tienen los libros que han pasado por muchas manos. No sabía entonces que ese libro me estaba enseñando algo sobre el valor de existir en voz alta.

El viernes por la noche, en el Sony Hall de Nueva York, la Lambda Literary Foundation entregó sus premios anuales — los Lammys, como los conocen quienes los celebran desde 1989. Y este año la ceremonia estuvo marcada por nombres que merecen quedarse en la memoria.

Lidia Yuknavitch ganó en la categoría de No Ficción Bisexual con Reading the Waves, una obra en la que la autora de The Chronology of Water — ese libro que muchos leemos como si fuera un bálsamo y un martillo a la vez — vuelve a su terreno más íntimo. Jennifer Finney Boylan recibió su segundo Lammy, esta vez por Cleavage: Men, Women, and the Space Between Us, más de veinte años después de She's Not There. Eso es una carrera. Eso es persistencia en estado puro.

Pero hay algo que me alegra especialmente este año: los premios en ficción transgénero y lesbiana fueron para voces nuevas. Milo Todd ganó por The Lilac People y Kat Dunn por Hungerstone. Son novelas que todavía no han llegado a todas las librerías en español, pero que ya circulan en ese espacio poroso donde los lectores nos pasamos recomendaciones en susurros. Charlie Porter ganó en Ficción Gay con Nova Scotia House y Demree McGhee en Ficción Bisexual con Sympathy for Wild Girls — un título que ya quisiera para un disco de cumbia.

La literatura LGBTQ+ no es un género aparte: es una forma de estar en el lenguaje. Es lo que pasa cuando alguien escribe desde un lugar que el mundo ha intentado silenciar. Es lo más cercano que conozco al acto de resistencia que Clarice Lispector describía en cada una de sus páginas: escribir sin pedir permiso.

En nuestro catálogo encontrarás O Forno de Evguéni Kharitónov, una de las narrativas más importantes de la literatura queer soviética — un libro que llegó al portugués por primera vez gracias a la traducción directa del ruso. Y si prefieres empezar por algo que nació más cerca, Déjame que te llame de Pía Prado Bley es un cómic de amor queer que te va a acompañar durante horas.

Los Lammys son, entre otras cosas, un recordatorio de que esta literatura existe, de que no ha dejado de crecer, de que hay lectores esperando con los brazos abiertos. Yo también los espero.

Comentarios

Acceder para unirte a la conversación.

Aún no hay comentarios.