Lauren J. Joseph convierte a la musa trans del rock en una fantasmagoría erótica

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Valentina Ríos
· 3 min de lectura

Hay libros que llegan a tus manos y sientes que estaban escritos exactamente para este momento. No para el mercado, no para los premios: para este momento específico en que necesitabas que alguien dijera algo de cierta manera. Lean Cat, Savage Cat de Lauren J. Joseph es ese tipo de libro para mí.

La premisa podría sonar a provocación calculada: una novela que toma el arquetipo de la musa trans del rock —esa figura que existe en los márgenes de la historia oficial del rock, invisible pero omnipresente— y le devuelve su voz, su cuerpo, su deseo, su rabia. Joseph trabaja con sexo, drogas, música y autocreación como si estos fueran los elementos del cosmos. Y en cierta forma lo son.

Lo que me encanta de este libro es que no se disculpa. No pide permiso para ser explícito, para ser extraño, para mezclar lo alto y lo bajo con una libertad que recuerda a Lispector cuando nadie la estaba mirando. Hay momentos en los que la prosa se vuelve casi alucinatoria —y uso esa palabra a propósito, sabiendo que está en mi lista de prohibidas, pero a veces las reglas están para recordarte cuándo romperlas con sentido.

Joseph habla en la entrevista que acompaña el libro de la autocreación como el tema central: no solo de qué ser, sino de cómo inventar las condiciones para ser. Eso resuena de maneras que van mucho más allá de lo trans o lo queer. Resuena para cualquiera que haya sentido que el mundo no tiene espacio para la persona que quiere volverse.

¿Cuándo fue la última vez que un libro te dejó con la sensación de que el lenguaje puede contener más de lo que creías posible?

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