La novela negra española tiene un nuevo trono: Lorenzo Silva gana el primer Premio Domingo Villar
Hay premios que llegan en el momento justo. El Premio Domingo Villar – Semana Negra, que nace este año en el festival de Gijón como homenaje al escritor gallego fallecido en 2022, ha encontrado a su primer guardián natural: Lorenzo Silva. Y la elección, lo digo sin rodeos, es perfecta.
Silva lleva décadas construyendo algo que no abunda en nuestra literatura: una serie de novela negra que es, al mismo tiempo, un retrato fiel y sin concesiones de la España contemporánea. Sus guardias civiles Bevilacqua y Chamorro —Rubén y Virginia, para los que ya los conocemos bien— no son detectives de postal. Son funcionarios del Estado que se mueven por una España profunda, contradictoria, llena de heridas que no acaban de cicatrizar. Cada caso es también una radiografía.
El jurado del festival Semana Negra, que se celebra cada verano en Gijón entre el 3 y el 12 de julio, ha sabido ver exactamente eso: que la trayectoria de Silva no es solo un éxito comercial (que lo es), sino una apuesta sostenida por una literatura que mira de frente a su tiempo. “Transcendiendo los límites del género para convertirse en un espejo de las transformaciones, contradicciones y heridas de nuestra época”, reza el acta del jurado. No pudo decirse mejor.
Domingo Villar, el escritor a quien rinde homenaje el premio, era de esos escritores que uno lamenta no haber podido leer antes. Con sus novelas sobre el inspector Leo Caldas construyó una Galicia literaria que tenía tanto de niebla como de verdad humana. Que su nombre sirva ahora para reconocer a autores que hacen lo mismo —que usan el crimen para hablar de lo que importa— es un gesto hermoso.
Si no has leído a Lorenzo Silva, no esperes a que llegue otro premio. Empieza por Carta blanca, que ganó el Premio Primavera en 2004 y es una de esas novelas que demuestran que el noir puede ser también gran literatura. El resto llegará solo.