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El magnicidio imposible de Manel Loureiro: matar a todos los presidentes de Europa en una isla de Galicia

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Dani Carrasco
· 3 min de lectura
El magnicidio imposible de Manel Loureiro: matar a todos los presidentes de Europa en una isla de Galicia

Una sola pregunta antes de entrar: ¿qué necesita una novela para que su premisa no sea una ocurrencia de salón sino algo que te haga cerrarla y mirar por la ventana para comprobar que el mundo sigue en su sitio?

Con Antes de que todo cambie (Planeta, mayo de 2026), Manel Loureiro apuesta fuerte. Todos los presidentes de la Unión Europea reunidos en La Toja —la isla gallega donde el hotel balneario y las piscinas termales conviven con el granito atlántico— y un plan para asesinarlos a todos al mismo tiempo. No a uno. A todos. Simultáneamente. La audacia de la premisa no es solo numérica. Es que Loureiro la convirtió en una investigación real: consultó a profesionales de la seguridad que protegen a líderes europeos y descubrió algo perturbador — que "la seguridad absoluta no existe". Eso es lo que une a los mejores thrillers con la mejor ciencia ficción: no inventan el miedo, lo documentan.

Los protagonistas son Samuel "Sam" Hoyos —un agente del CNI en desgracia, de esos personajes que en cualquier película de Bourne estarían tomando whisky en un piso de Lisboa— y Julia "Jules" Duarte, operativa activa especializada en contraterrorismo. El dueto clásico del género, sí, pero en manos de Loureiro ese clasicismo es intencional, no perezoso. Él conoce las convenciones del thriller político porque lleva años jugando con ellas: la trilogía Apocalipsis Z (que comenzó con El principio del fin y atravesó Los días oscuros) lo convirtió en uno de los autores españoles con mayor proyección internacional —doscientas mil copias vendidas solo en Estados Unidos, traducido a veinte idiomas.

Pero la pregunta del thriller político siempre es la misma: ¿cuánto importa el contexto real? Loureiro sitúa su magnicidio múltiple en un momento en que la Unión Europea lleva años siendo percibida como un proyecto en crisis permanente, amenazado desde dentro y desde fuera. El atentado imposible contra todos sus líderes no es solo un recurso narrativo: es también una metáfora sobre la fragilidad de lo que creemos protegido. Como dice Borges —y Loureiro lo sabe, aunque sus libros sean más veloces que los de Borges—: las mejores ficciones son las que nos mienten de la forma más eficiente para revelar una verdad.

Un thriller que funciona como espejo convexo. Que exagera para que veamos mejor. Que te pone frente a veintiséis presidentes en peligro en una isla de balneario y te pregunta, con elegante violencia narrativa: ¿y ahora qué?

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