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Marjane Satrapi: leer su nombre ya era un acto de resistencia

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Valentina Ríos
· 3 min de lectura
Marjane Satrapi: leer su nombre ya era un acto de resistencia

Recuerdo la primera vez que abrí Persépolis. Tenía veinte años, vivía en Medellín, y alguien me lo dejó sobre la mesa sin decir nada. Esa noche lo leí de un tirón, sentada en el piso de mi habitación, con la sensación de que algo en el mundo se había recolocado.

Marjane Satrapi murió el 4 de junio de 2026. Tenía 58 años. La causa de su muerte no ha sido revelada todavía, pero sí sabemos lo que nos deja: una obra que redefinió lo que puede hacer una imagen cuando la empuña una mujer que no tiene miedo de su propia historia.

Satrapi nació en Rasht, Irán, en 1969. Creció en Teherán durante la Revolución Islámica, fue enviada a Viena con catorce años, volvió, se fue de nuevo, terminó en París. Toda esa vida de travesías y pérdidas se convirtió en cuatro cuadernos de historietas publicados entre 2000 y 2003, y luego en uno de los libros más leídos del siglo. Persépolis es una autobiografía en viñetas —tinta negra, líneas limpias, una voz que es al mismo tiempo la de una niña y la de una mujer que mira hacia atrás sin nostalgia fácil. En París encontró en L'Association una comunidad que también convertía la vida en arte: fue allí donde conoció a David B., cuya mitología oscura y portentosa la recibió como a una hermana.

Lo que hacía Satrapi era improbable: convertir el trauma colectivo en algo íntimo, hacer que una revolución cupiese en los ojos grandes de una protagonista de diez años que lleva el velo por primera vez. García Márquez hablaba de contar lo extraordinario como si fuera ordinario; Satrapi hacía lo contrario —volvía extraordinario lo cotidiano de sobrevivir.

En 2007 codirigió la adaptación animada de Persépolis, que fue nominada al Oscar y ganó el Premio del Jurado en Cannes. Después dirigió otras películas, entre ellas Radioactive (2019), sobre la vida de Marie Curie. Nunca dejó de ser, ante todo, alguien que dibujaba mundos para entenderlos.

Su último gran proyecto fue editar Woman, Life, Freedom, una antología de narrativa gráfica en respuesta a la muerte de Mahsa Amini en 2022 y al movimiento que le siguió. Satrapi conocía bien ese terreno: décadas explicando Irán a quienes preferían narrativas más cómodas, sin exotizarlo, sin suavizarlo. En 2024 rechazó la Legión de Honor francesa citando la hipocresía de su país adoptivo frente a Irán.

Era, en todos los sentidos posibles, alguien que vivió de acuerdo con lo que escribió. Persépolis cambia cómo lees el mundo. Si todavía no lo has leído, este es el momento. Y si ya lo tienes en la memoria, tal vez ahora sea la hora de volver a abrirlo.

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