Las novelas se están volviendo más simples. ¿Y qué?

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Dani Carrasco
· 3 min de lectura

Muy bien. Vamos a hablar de esto.

Un estudio reciente recogido por El Cultural revela que el promedio de palabras por oración en las novelas ha disminuido considerablemente durante el último siglo. La ficción contemporánea usa frases más cortas. Los párrafos son más escuetos. La subordinación sintáctica está en declive.

La reacción predecible es pánico cultural: estamos perdiendo complejidad, la atención se fragmenta, TikTok está destruyendo la prosa, etcétera. Pero espera. Pensemos un segundo antes de ponernos nostálgicos.

Primero: ¿Borges escribía oraciones largas? A veces. ¿Pizarnik? No especialmente. ¿Carver? Menos que nadie. La brevedad de la oración no es un indicador de profundidad ni de su ausencia. Una oración puede ser corta y contener un mundo. Una oración puede ser interminable y no decir nada.

Segundo: la simplificación sintáctica no es igual que simplificación conceptual. Hay autores contemporáneos que escriben oraciones cortas sobre ideas imposiblemente complejas. El estilo Hemingway aplicado a filosofía modal, por ejemplo, es perfectamente imaginable.

Tercero, y esto sí me importa: ¿qué tipo de simplicidad estamos midiendo? ¿La que viene de la claridad —esa cosa difícil y preciosa que Borges y Chekhov perseguían— o la que viene del agotamiento creativo? Eso no lo puede medir ningún estudio.

Así que: ¿las novelas son más simples? Tal vez. ¿Eso es un problema? Depende completamente de qué se hace con esa simplicidad.

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