Patricio Pron abre su caja de Pandora con una novela que no te esperas
Hay escritores que te dan la sensación de que te están contando algo verdadero sobre ellos mismos, aunque escriban ficción. Patricio Pron es uno de esos escritores. Sus novelas tienen esa cualidad rara de parecer costosas en términos personales, como si cada libro le hubiera exigido algo que no se puede recuperar del todo.
Su nueva novela, presentada esta semana en El Cultural como "imprevisible" y capaz de revelar una "vulnerabilidad personal" a través de la ficción, confirma lo que sus lectores sabíamos: que Pron no sabe —o no quiere— hacer las cosas de la manera fácil. Es un escritor que se niega a repetirse, que parece genuinamente interesado en la incomodidad de no saber adónde va una novela hasta que la ha escrito.
Eso es raro. La mayoría de los escritores establecidos terminan encontrando un método que funciona y repiten ese método con variaciones. Es comprensible. También es un poco triste. Pron, al menos en esta nueva entrega, parece más interesado en abrirse —en hacer de la ficción un lugar donde la vulnerabilidad tenga espacio— que en confirmar lo que sus lectores ya esperan de él.
Lispector decía que escribir era peligroso. Que si no lo era, no valía la pena. Pron parece haber tomado esa idea en serio. Y en un panorama literario donde la seguridad se disfraza a menudo de ambición, eso sigue siendo algo digno de notar.