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El Pulitzer 2026 es de Daniel Kraus: cuando el género literario cruza la última frontera

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Valentina Ríos
· 3 min de lectura
El Pulitzer 2026 es de Daniel Kraus: cuando el género literario cruza la última frontera

Cuando llegó el anuncio ayer por la tarde, tuve que releerlo dos veces. Daniel Kraus. El Premio Pulitzer de Ficción 2026. Un escritor que viene del horror y la fantasía especulativa, que colaboró con Guillermo del Toro en Trollhunters y convirtió el guión de La forma del agua en novela. Eso, un Pulitzer. El galardón más venerado de las letras americanas, el que durante décadas pareció reservado para cierto tipo de prosa, cierta voz, cierto tipo de libro que todos reconocemos aunque nadie sepa definirlo bien.

Angel Down, publicada por Atria Books, no ha sido solo una sorpresa. Ha sido un terremoto en miniatura que abre preguntas que llevamos años queriendo hacer: ¿de qué lado está el canon literario cuando un escritor de género lo cruza con ambas manos alzadas y el jurado lo aclama?

No es que los finalistas carecieran de fuerza. Katie Kitamura presentaba Audition, una novela sobre identidades en escena que muchos daban como favorita absoluta. Torrey Peters, con Stag Dance, traía la mirada trans más urgente y precisa de su generación. Cualquiera de esos dos títulos habría sido una victoria limpia, comprensible. Kraus fue otra cosa. Fue una apuesta, o tal vez algo más difícil: una declaración de principios.

Pero lo que más me ha sacudido de esta edición no es la ficción. Es el premio a la mejor obra de memorias, que recayó sobre Yiyun Li y su En la naturaleza las cosas crecen. Li, nacida en Pekín y radicada en Estados Unidos desde los años noventa, escribió este libro después de perder a sus dos hijos. No hay otro modo de decirlo. Escribió sobre ese hueco con una precisión que congela, con la misma frialdad luminosa que aparece en Clarice Lispector cuando Lispector toca lo que verdaderamente duele. El jurado acertó aquí sin equívoco.

La categoría de no ficción general fue para Brian Goldstone y su There Is No Place for Us, retrato devastador de la gente sin hogar que trabaja en el país más rico del mundo. La historia la ganó Jill Lepore con su nueva exploración de la Constitución americana. Son dos libros que miran hacia adentro de Estados Unidos y encuentran grietas que ninguna retórica tapa.

Hay también una Citación Especial que no puede pasarse por alto: el comité reconoció a la periodista Julie K. Brown por sus investigaciones entre 2017 y 2018 que expusieron el sistema de abusos de Jeffrey Epstein. Un periodismo que llegó tarde a la institución más lenta del país, pero que llegó.

Al final, lo que me quedo del Pulitzer 2026 no es una lista. Es una pregunta que lleva rondando la conversación literaria desde hace tiempo: ¿cuándo decidimos que el horror o la fantasía son géneros menores? García Márquez convivió siempre con lo maravilloso sin que nadie le pidiera que eligiera bando. Tal vez el Pulitzer acaba de ponerse al día. Mañana busco Angel Down.

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