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Las palabras de Steve Albini: por qué su colección póstuma importa más allá de la música

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Sigrid Nørgaard
· 3 min de lectura
Las palabras de Steve Albini: por qué su colección póstuma importa más allá de la música

Cuando Steve Albini murió de un ataque al corazón en mayo de 2024, a los sesenta y un años, el mundo de la música perdió a alguien sobre quien nunca se puso de acuerdo en cómo catalogar. Era músico —guitarrista y vocalista de Big Black y Shellac—, ingeniero de grabación —responsable del sonido de Surfer Rosa de los Pixies, In Utero de Nirvana, Rid of Me de PJ Harvey— y escritor: prolífico, categórico y constitucionalmente opuesto a cualquier cosa que considerara deshonesta.

La adquisición por parte de Random House de una colección póstuma de sus textos llega, por tanto, como algo largamente esperado. La prosa de Albini había estado dispersa durante décadas en entrevistas, foros, ensayos y columnas: el tipo de escritura que existe en abundancia en internet y en casi total oscuridad en formato impreso.

Lo que hacía distintiva la escritura de Albini no era su estilo —directo hasta la brusquedad— sino su coherencia intelectual. Mantuvo las mismas posiciones durante treinta años. Desconfiaba de las corporaciones, de los sellos discográficos grandes, y de cualquier arreglo que colocara incentivos económicos entre un artista y su trabajo. Fue uno de los primeros en observar, sin nostalgia, que internet no había cumplido su promesa de liberación artística.

La colección todavía no tiene título ni fecha de publicación. Merece seguimiento. Las grabaciones siempre hablarán. Será instructivo escuchar, por fin, qué hacen las palabras solas.