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El juego del hambre vuelve: Haymitch Abernathy fue humano antes de ser alcohólico

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Dani Carrasco
· 3 min de lectura
El juego del hambre vuelve: Haymitch Abernathy fue humano antes de ser alcohólico

¿Conoces esa sensación cuando un tráiler activa recuerdos de libros que leíste hace diez años y de repente tienes dieciséis opiniones sobre ellos? Sunrise on the Reaping, la nueva precuela de Los Juegos del Hambre, acaba de lanzar su primer tráiler y me tiene dando vueltas.

Un poco de contexto para les no iniciades: Sunrise on the Reaping (Suzanne Collins, 2025) narra los 50.° Juegos del Hambre — el llamado Segundo Quell, en que el número de tributos se duplicó. Y el protagonista es Haymitch Abernathy, el tutor borrachín y saboteador que conocemos de la trilogía original. Joseph Zada lo interpreta en la película, dirigida por Francis Lawrence (ya conocido de las entregas anteriores), con un elenco que incluye a Ralph Fiennes como un Snow joven, Glenn Close y — atención — Kieran Culkin como César Flickerman. Estreno previsto: 20 de noviembre de 2026.

Pero lo que me interesa del tráiler no es la espectacularidad (aunque hay momentos). Es que Haymitch sea el centro. Porque Haymitch, en los libros originales, era el arquetipo del personaje secundario que carga todo el dolor: el superviviente que sobrevivió pero no sabe bien qué hacer con eso. Ahora tenemos su historia de origen, lo cual es una operación narrativa que debería fallar más seguido de lo que falla. La mitificación del pasado de un personaje puede destruirlo. A veces funciona.

Collins lleva años construyendo el universo de Panem hacia atrás: Balada de pájaros cantores y serpientes fue el origen de Snow. Ahora es el turno de Haymitch. Hay algo casi borgiano en eso — volver al principio no para aclarar sino para complicar. ¿Quién era antes de saber que la victoria era otra trampa?

Si necesitas una introducción o reintroducción al género distópico del que Collins bebe profundamente, hay entradas más antiguas que siguen siendo imprescindibles: 1984 de George Orwell es donde gran parte del lenguaje del control y la memoria manipulada encontró su forma literaria moderna. Panem tiene mucho de Oceanía.