Romance y descolonización: Taiwan Travelogue gana el Booker Internacional 2026
Hay libros que te llegan de lejos —de una isla, de un idioma que no lees— y de todas formas te encuentran. Taiwan Travelogue, la novela de Yáng Shuāng-zǐ que acaba de ganar el Premio Booker Internacional 2026, llegó a mi atención como llegan todas las noticias que importan: tarde, en el momento exacto, cuando ya no puedo ignorarla.
La ceremonia fue en la Tate Modern de Londres, el 19 de mayo. La presidenta del jurado, Natasha Brown, eligió bien sus palabras: la novela «logra una doble hazaña», es a la vez romance y novela poscolonial de precisión incisiva. Doble hazaña. No un libro de amor con barniz político, sino ambas cosas al mismo tiempo, con la misma urgencia, sin concesiones a ninguna de las dos.
Pienso en cuántas veces la literatura nos pide elegir. En la tradición latinoamericana —en García Márquez, en Allende, en la Lispector— el amor y la historia siempre conviven, respiran en la misma página. Taiwan Travelogue parece nacer de esa misma convicción: que la intimidad es política cuando los cuerpos tienen historia. Taiwan carga con memorias de colonización japonesa y de presencia continental china, con la complejidad de identidades múltiples que coexisten en tensión. De ahí sale esta novela. No es extraño. Es la lógica más natural del mundo.
Lo que también me conmueve de este premio es que reconoce a Lin King, la traductora. Veinticinco mil libras para ella; veinticinco mil para Yáng Shuāng-zǐ. Porque sin Lin King, este libro no existiría en inglés. No existiría para la mayoría de los lectores del mundo. La traducción es siempre un segundo acto de creación, y ya era hora de que los premios lo dijeran así de claro.
El Booker Internacional lleva años señalando literaturas que viajan. El año pasado llegó a la lista Bajo el ojo del gran pájaro de Hiromi Kawakami, una novela japonesa que mueve el tiempo y el silencio con mano maestra. En 2023, Peces de Eva Baltasar también estuvo en esa conversación con su prosa cortante y hermosa. Hay un hilo entre todos esos libros: la convicción de que la gran literatura existe en todos los idiomas, y que cruzar una lengua no es pérdida sino ganancia.
Todavía no he leído Taiwan Travelogue. Pero mientras escribo esto ya lo estoy buscando. Eso es exactamente lo que tiene que hacer un buen premio literario: convertir la noticia en ganas de leer.