Tana French cierra la trilogía de Cal Hooper y no tiene nada que demostrar
El pueblo de Ardnakelty ha visto, en el transcurso de esta trilogía de Tana French, problemas suficientes como para llenar una década de titulares sensacionalistas. Y eso es precisamente la cuestión. The Keeper, la tercera y última novela de la serie Cal Hooper de French, arranca con una chica desaparecida —Rachel Holohan, encontrada muerta en un río— y termina con la propia tierra amenazada por un promotor inmobiliario con amigos en el poder. French siempre ha entendido algo que los autores de misterio más apacibles no captan: nunca se trata solo de quién mató a quién.
Por cualquier criterio razonable, French es una de las mejores escritoras de novela negra en inglés en la actualidad. Su prosa hace algo que muy pocos autores de thriller se molestan en conseguir: piensa. Cada conversación en The Keeper carga con el peso del subtexto, del silencio rural irlandés, de lo que la gente no dice cuando un detective del sur de Estados Unidos hace preguntas en el bar del pueblo. Cal Hooper, para quienes llegaron tarde a esta historia, es un forastero que eligió Ardnakelty como el lugar donde por fin le dejarían en paz. No le dejan, claro.
Lo que hace tan satisfactorio este desenlace es la negativa de French a acelerar. Se le ha criticado el ritmo —la primera mitad del libro divaga entre el tiempo, el whisky y las conversaciones a medias— pero esa lentitud es deliberada. Refleja la propia resistencia del pueblo a revelarse. Cuando llega el promotor y amenaza con dividir las lealtades de la comunidad, el verdadero misterio cambia: ya no es quién mató, sino quién elegirá hacer lo correcto cuando todo lo que conoce esté en juego. Las estanterías de crimen ofrecen alternativas atmosféricas —White Lilac de Cecilia Sahlström persigue una oscuridad similar en una ciudad universitaria sueca— pero French hace algo diferente: escribe sobre la relación de una comunidad con sus propias contradicciones.
Para los lectores que han seguido la serie desde el principio, The Keeper ofrece un final que se siente merecido y no de conveniencia. French no ata los cabos pulcramente. No es ese tipo de escritora, y sus lectores desconfiarían con razón si de repente se convirtiera en una. La trilogía de Ardnakelty ocupa ahora su lugar junto a In the Woods y The Likeness en el ya formidable catálogo de French: una obra que hace que la novela negra irlandesa parezca no solo un género, sino la cosa real.
Solo que no esperes un viaje tranquilo.
Lecturas recomendadas
Etiquetas