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¿Qué cuenta como escribir? Olga Tokarczuk responde a la IA y nosotres la escuchamos

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Dani Carrasco
· 3 min de lectura
¿Qué cuenta como escribir? Olga Tokarczuk responde a la IA y nosotres la escuchamos

Imagínate que eres premio Nobel de Literatura y de repente la gente te pregunta si tu novela la escribió un robot. Eso le pasó esta semana a Olga Tokarczuk.

La autora polaca —la de Los errantes, la que ganó el Booker Internacional antes de ganar el Nobel— tuvo que salir a aclarar que no, que su próxima novela (que se publica en Polonia en otoño de 2026) la escribió ella. Con sus manos. Con su cerebro. Con sus años de vida y de lecturas y de trabajo. "No escribí mi próximo libro usando IA ni con la ayuda de nadie más", dijo. Y añadió algo interesante: que usa la inteligencia artificial como herramienta de investigación —para verificar datos más rápido— pero siempre contrasta la información por su cuenta.

Pregunta directa: ¿cambia algo si un escritor usa ChatGPT para consultar un dato histórico antes de escribir una escena? ¿Es eso diferente de buscar en Google, en una enciclopédia, en la biblioteca del barrio? Yo diría que no. El proceso de escritura siempre ha incorporado herramientas externas. Borges tenía su biblioteca sin fin. Pizarnik tenía sus diccionarios. Tokarczuk tiene su IA para verificar fechas y nombres. La diferencia importa cuando la herramienta escribe en lugar de ti, no cuando te ayuda a investigar.

Pero el escándalo revela algo más interesante: tenemos miedo de que ya no podamos saber quién escribió qué. Y ese miedo no es irracional. Esta misma semana se confirmó que un cuento publicado en Granta como finalista de un premio importante probablemente fue generado por IA —y nadie lo detectó hasta analizarlo con un detector especializado. La crisis de autenticidad literaria es real.

Lo que me parece admirable del caso Tokarczuk es el tono de su respuesta: sin ofensa, sin drama. Explicó con cierta ironía que sus inspiraciones vienen de sus propios sueños y no de ningún algoritmo. Hay algo de El narrador amoroso —su ensayo sobre el acto de narrar como acto de amor— en esa respuesta: escribir es relacionarse con el mundo, y los sueños son el mundo más íntimo de todos. Empusion, su novela ambientada en los balnearios de los Alpes silesianos a principios del siglo XX, es un recordatorio de lo que Tokarczuk hace cuando está en su elemento: capas históricas, misterio, cuerpos que sanan o no sanan, preguntas que no se resuelven.

La pregunta que queda no es "¿usó Tokarczuk IA?". La pregunta es: ¿qué le pedimos a la literatura que haga por nosotres? Si lo que queremos es sorpresa, especificidad, experiencia vivida en carne propia —eso, de momento, sigue siendo territorio humano. Mientras esperamos su nueva novela, hay un backlist entero que releer. Y los sueños de una escritora que escribe sobre sus propios sueños.

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