Esto ha sucedido: Juan Gabriel Vásquez y el arte de mirar el mundo desde la columna
Tengo la costumbre de leer columnas periodísticas como si fueran cartas de un amigo muy bien informado. Me siento con el café todavía caliente y encuentro esa voz que pone orden en el desorden de la semana. Cuando esa voz es la de Juan Gabriel Vásquez, el ritual se vuelve algo diferente: una conversación sostenida sobre el tiempo que vivimos, escrita con la precisión del novelista y la urgencia del testigo.
Esto ha sucedido recoge una década de columnas que Vásquez publicó en El País. Al leerlas reunidas en libro, revelan algo que la dispersión semanal no permite ver: hay un pensamiento que crece, una mirada que madura, un mundo —y una Colombia— que el autor va interpretando con la paciencia de un artesano. «Uno de los escritores más grandes del mundo», lo llamó Andrea Bajani. Yo no lo discutiría.
Vásquez lleva años haciendo esa cosa tan difícil que es escribir sobre el presente sin que te traicionen las prisas. Sus novelas —El ruido de las cosas al caer, Los informantes, La forma de las ruinas— son excavaciones arqueológicas en la memoria de un país. Sus columnas son otra cosa: el registro vivo de alguien que presta atención, que no mira solo lo que brilla sino también lo que proyecta sombra. Leer este libro es confirmar que el columnismo literario puede ser una forma de conocimiento, no solo de opinión.
Lo que convierte Esto ha sucedido en algo más que una antología de prensa es que Vásquez escribe columnas como si fueran miniaturas narrativas. Tienen personaje, tienen tensión, tienen revelación. No convencen solo con argumentos: convencen porque nos llevan a ver algo que antes no veíamos. Eso es lo que hacen los buenos novelistas, y eso es lo que rara vez logran los buenos periodistas.
Alfaguara ha tenido el acierto de reunir estos textos en un volumen que se puede leer de corrido o en fragmentos, según el humor y la hora del día. Yo recomendaría los fragmentos: cada columna merece pausa, merece que la dejemos reposar un momento antes de continuar, como el buen café, como la conversación que vale la pena repetir.