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Dos nombres, dos premios y una certeza: el Women's Prize 2026 es de Virginia Evans y Lyse Doucet

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Valentina Ríos
· 3 min de lectura
Dos nombres, dos premios y una certeza: el Women's Prize 2026 es de Virginia Evans y Lyse Doucet

Hay premios que se esperan como se espera el autobús: con la certeza aburrida de que llegará. Y luego están los que te sacan de la silla. El Women's Prize 2026 es de los segundos.

El pasado 11 de junio, el Women's Prize Trust anunció sus ganadores en dos categorías. La ficción se la llevó Virginia Evans con The Correspondent —descrita por el jurado como «una novela estimulante y conmovedora que confronta la arrogancia de la juventud con la sabiduría de la edad madura». £30.000 y una estatuilla de bronce llamada «la Bessie». La no ficción fue para Lyse Doucet, corresponsal jefa de la BBC, por The Finest Hotel in Kabul: una historia reciente de Afganistán moderno narrada con lo que el jurado llamó «una riqueza artesanal» que solo se consigue después de años de ir y volver, de escuchar cuando la mayoría ya ha dejado de mirar. Otros £30.000 y una obra de arte de edición limitada, «la Charlotte».

Dos libros. Dos maneras completamente distintas de mirar el mundo.

Esa tensión entre la arrogancia de la juventud y lo que viene después es el territorio de la mejor ficción. Pienso en cómo Elena Ferrante coloca a sus mujeres frente a sus versiones jóvenes sin misericordia y sin nostalgia, solo con la precisión de quien ha aprendido a no mentirse. Evans parece moverse en ese mismo terreno, aunque todavía no he llegado a sus páginas. La descripción del jurado basta para saber que esto importa.

Doucet, en cambio, trabaja desde el periodismo literario. Un hotel en Kabul no es una metáfora inocente: es la apariencia de la normalidad mantenida a la fuerza mientras el mundo se desintegra afuera. He leído suficiente reportaje de guerra —desde Svetlana Aleksiévich hasta Ryszard Kapuściński— para saber cuándo un libro así es honesto y cuándo finge serlo. Por el perfil de Doucet, por los años que lleva entrando y saliendo de ese país, sospecho que el suyo es de los honestos.

Que en un mismo día se premien estas dos formas tan distintas de escritura femenina me parece un acto político en sí mismo. No son géneros opuestos: son dos maneras de mirar el mismo mundo sin apartar los ojos. Malinche, de Laura Esquivel, convoca el pasado de una mujer y se niega a romantizarlo. La memoria de las olas, de Mirta Ojito, habla de lo que el mar —y la historia— nos arrebata. Son libros que conversan sin conocerse, como las ganadoras de hoy.

Virginia Evans y Lyse Doucet. Anótalos. Léelos.

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