El estante que siempre esta un poco demasiado alto: las finalistas del Women's Prize for Non-Fiction 2026
Recuerdo la primera vez que lei El dios de las pequenas cosas. Tenia diecisiete anos, estaba en Bogota, y la prosa de Arundhati Roy me golpeo con la fuerza de un diluvio tropical: esa manera de nombrar el mundo desde los margenes, esa ferocidad quieta. Por eso cuando vi que Roy aparece en la lista corta del Women's Prize for Non-Fiction 2026 con su nuevo libro Mother Mary Comes to Me, senti algo parecido a lo que siento cuando encuentro un libro olvidado entre los pliegues de una bolsa: esa pequena descarga electrica de alegria inesperada.
El premio anuncio el 25 de marzo su lista de seis finalistas. Son nombres que recorren geografias, guerras y cuerpos: la periodista Lyse Doucet con su historia popular de Afganistan (The Finest Hotel in Kabul); la escritora turco-croata Ece Temelkuran explorando que significa reconstruir el hogar en el siglo XXI (Nation of Strangers); Jane Rogoyska con el Paris de las sombras y el exilio (Hotel Exile); Judith Mackrell con los hermanos Gwen y Augustus John y sus vidas artisticas entrelazadas; y Daisy Fancourt con un libro sobre el arte como medicina (Art Cure). Seis voces. Seis maneras de decir: esto importa, aunque nadie lo diga en voz alta.
Pero la presencia de Roy es lo que me detiene. Mother Mary Comes to Me lleva tiempo circulando entre lectores que la conocen desde sus ensayos politicos, que descubrieron en Mi refugio y mi tormenta la misma intensidad que anos atras encontraron en su debut. Roy no escribe no-ficcion de la manera en que el mercado lo espera: ordenada, eficiente, argumentada en bloques. Roy escribe con el cuerpo entero. Cada parrafo suyo tiene temperatura.
Y esto importa porque los jueces lo dijeron sin rodeos: la no-ficcion escrita por mujeres sigue siendo sistematicamente ignorada en resenas, premios y anticipos editoriales. Claire Shanahan, directora ejecutiva del premio, fue directa: los escritores varones siguen dominando en la mayoria de los generos de no-ficcion. Una estadistica que ya conocemos. Que no duele menos al leerla.
Hay algo en esta lista que me recuerda a cuando de nina revisaba libros en las estanterias de mi madre: la sensacion de que los libros escritos por mujeres siempre estaban en un estante mas bajo, un poco mas dificiles de alcanzar. No porque no existieran. Sino porque alguien habia decidido, sin decirlo, que era mas facil no verlos.
El premio anunciara su ganadora el 11 de junio en Londres. Yo ya tengo mi favorita. Pero mas que el resultado, lo que quiero es que esta lista circule. Que alguien en Bogota, en Ciudad de Mexico, en Madrid, abra uno de estos seis libros y sienta esa pequena corriente electrica. La misma que yo senti con diecisiete anos y Arundhati Roy.