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Cuando escribir es la condena y la liberación: los fellows de Writing Freedom 2026

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Sigrid Nørgaard
· 3 min de lectura
Cuando escribir es la condena y la liberación: los fellows de Writing Freedom 2026

Hay un tipo particular de silencio que rodea cierta clase de escritura: la que acontece en los márgenes de sistemas diseñados para suprimirla. Pienso en esto cada vez que encuentro una beca literaria que insiste en centrar voces que el aparato cultural dominante preferiría olvidar. La Writing Freedom Fellowship, ahora en su tercer año, es exactamente esa insistencia.

Creada en 2024 por Haymarket Books y respaldada por la Fundación Mellon, el programa nombra este año a veinte escritores cuya relación con el sistema penal — como personas encarceladas, excarceladas o con familias que cargan ese peso — ha configurado, interrumpido o profundizado su práctica literaria. Reginald Dwayne Betts, becario MacArthur y fundador de Freedom Reads (programa que coloca bibliotecas curadas en celdas), lleva años argumentando que lo que leemos cambia cómo entendemos la libertad. Mahogany L. Browne, cuya colección Chrome Valley ganó el Premio Paterson de Poesía en 2024, escribe con el oído de una músico sobre cómo el lenguaje puede sostener el duelo sin aplastarlo. Karisma Price, ganadora del Whiting Award 2025, aporta una sensibilidad archivística al dolor que se niega a resolverse fácilmente.

Lo que la beca comprende — y que la cultura literaria tiende a olvidar cuando estetiza el sufrimiento — es que la escritura producida cerca del encarcelamiento no es principalmente un acto de autoexpresión. Es un acto de supervivencia y de resistencia. La directora del programa, Jyothi Natarajan, lo formuló con claridad: "Con la expansión dramática del estado carcelario, el trabajo de Writing Freedom no podría ser más urgente." Esa frase resuena de manera diferente en un momento político en el que las prohibiciones de libros y la censura en prisiones operan desde el mismo instinto burocrático: la convicción de que ciertas personas no deberían tener acceso a ciertas palabras.

El panel de selección incluyó a Jaquira Díaz, Safia Elhillo, Luis J. Rodriguez, Sarah Schulman y Jenisha Watts — escritores cuya propia obra trabaja desde el desplazamiento, las fronteras y el testimonio. La beca no trata la escritura desde los márgenes como exótica o redentora. La trata como necesaria.

Me descubro volviendo a cierto pasaje de Tove Jansson sobre cómo las habitaciones más pequeñas, cuando se llenan con la atención adecuada, se convierten en espacios de expansión extraordinaria. Los veinte escritores nombrados este año trabajan en exactamente esas habitaciones.